viernes, 20 de marzo de 2015

Networking en zapatillas


Correr se ha convertido en todo un fenómeno social. Eso no lo puede dudar nadie. Y, además de los beneficios físicos que conlleva (siempre que no nos pasemos y practiquemos este deporte con sentido común), aporta otros aspectos positivos.

Todos los que han empezado a correr en grupo, en algún colectivo, club o simplemente en el grupo de corredores del gimnasio del barrio (como fue mi caso), se sentirán identificados con lo que cuento en este artículo.


Y es que el hombre es un animal social. Y en nuestro ADN está bien impregnado nuestro carácter sociable. Por lo general, nos gusta hablar, conocer gente y compartir experiencias. Algo que también hacemos, cómo no, cuando nos juntamos a correr con otros. Antes, durante y, sobre todo, después de entrenar o participar en una carrera.

Cuando empecé a correr no conocía a ninguna de las personas con las que salía a gastar zapatilla en el parque que hay junto al gimnasio. Quizá había visto por la sala de musculación a cinco o seis de ellos y había cruzado algunas palabras de cortesía con dos o tres. Pero cuando salimos a correr con el entrenador guiando nuestros progresos, las conversaciones surgieron, las risas y los comentarios aumentaron y un mes después (salíamos dos días por semana a entrenar) ya tenía varios amigos en el grupo. Y todo se sentía muy sano, tanto en el aspecto físico como en el social.

Los primeros días nos despedíamos tras la ducha hasta el próximo encuentro. Pero algún día uno propuso que nos tomásemos una caña en el bar que hay junto al gimnasio, porque nos lo habíamos ganado. Algo que se convirtió en costumbre.

Y, aunque buena parte de las conversaciones estaban dominadas por los temas que más nos preocupan a los corredores (zapatillas, lesiones, ritmos, marcas, carreras, etc.) también surgían asuntos ajenos al deporte. Poco a poco iba conociendo mejor a mis compañeros, su profesión, algo de su vida personal. Retazos de sus vidas.

El verdadero shock llega el día que alguien propone que nos veamos fuera del entorno donde nos conocimos. Que hagamos una cena y salgamos a tomar algo. Y ese día te encuentras por primera vez a tus compañeros corredores vestidos de personas "normales", ya no van de corto. Al principio casi te cuesta reconocerles. Pero ahí viene uno en traje, porque viene directamente de la oficina. El otro con su camiseta de Iron Maiden y el pelo suelto (vaya, entonces sí que era un poco heavy). En general, todos nos sorprendemos y lo comentamos: "Qué raro se nos hace vernos vestidos así, sin mallas ni zapatillas".


Diferentes pero iguales

Pero lo más importante. Nos damos cuenta de que cuando corremos en realidad somos todos muy parecidos, casi no hay diferencias. Vestimos todos igual, sufrimos igual, sudamos igual (unos más que otros) y nos ayudamos unos a otros, sin importar de dónde viene cada uno o a qué se dedica en su vida fuera del entrenamiento.

Por suerte, eso se suele trasladar a los momentos en los que nos vemos en vaqueros, camisa y o traje. Es cuando realmente eres consciente de que el que sigue tu ritmo en las series es director de un banco; la mujer que corre maratones como si fueran millas es responsable de marketing de una empresa; el heavy al que no le gusta hacer ejercicios de fuerza ha montado su propia empresa para crear una aplicación para móviles y le va genial el negocio. Y lo mismo ocurre con los demás: un pastelero, una ingeniera de telecomunicaciones, un comercial, un repartidor.

Es inevitable que con el paso del tiempo y cuando aumentan la confianza y la amistad, surjan otro tipo de relaciones más allá de las deportivas. El melenas (como llamamos al emprendedor de la coleta) necesitaba hacer tarjetas de visita nuevas, así que pidió presupuesto al chico que siempre lleva zapatillas minimalistas, y que trabaja en una imprenta. La ingeniera tenía que comprar una tarta para un cumpleaños, así que se pasó por la pastelería del veterano del grupo. Y yo, que necesitaba que alguien diseñara mi nueva web, le pedí presupuesto al más joven, ese que nos funde en las series, que es también un crack en Internet y las nuevas tecnologías.

Para mí esta es la mejor red de contactos que existe. Uno de los ejercicios más efectivos de networking que conozco. Tenemos profesiones muy dispares, el rango de edad del grupo va de 22 a 68 años. Venimos de lugares muy diferentes. Pero cuando nos juntamos a correr, somos todos iguales. Quizá eso influya a la hora de hacer que nuestro vínculo más allá de las carreras y los kilómetros sea más fuerte. Y eso se nota en las relaciones laborales, profesionales y sociales que luego iniciamos. Sí, sociales. Porque se hacen muchos amigos. Y muchos contactos.

Por Mario Trota - 11/03/2015

jueves, 15 de enero de 2015

La planificación anual del entrenamiento


Para una temporada exitosa, es importante respetar ciertos puntos fundamentales repecto a la planificación. ¿Cuántos objetivos fijarse? ¿Con qué frecuencia y cómo prepararse de forma eficiente? Nuesto entrenador Philippe Propage contesta estas preguntas.


La primera cosa que hay que hacer cuando se decide planificar todo o una parte de la temporada es hacer un balance del año anterior. Hay que hacer un análisis objetivo de los éxitos, pero también de los fracasos y de sus posibles causas: exceso de competiciones, cercanía excesiva en el tiempo de dichas competiciones, falta de preparación, falta de tiempo para entrenar, terreno de entrenamiento poco adaptado al de la carrera, mala gestión del esfuerzo, etc.
En segundo lugar simplemente hay que decidir los objetivos principales (de 2 a 3 por año son más que suficientes, pero esto no impide participar en otras carreras que entren en el marco de preparación de dichos objetivos).
La preparación de los objetivos se divide en dos etapas distintas:


1. La preparación general

La preparación general es el desarrollo de la propia VMA (la velocidad de base) mediante un trabajo fraccionado corto, es decir, en naturaleza con repeticiones de 30 segundos-30 segundos; 45 seg.-45 seg., 1’-1’, 1’30-1’; 2’-1’ etc., sin superar los 4’ de esfuerzo.
Este trabajo también puede realizarse en pista de manera similar, con repeticiones de 200 m, 300 m, 400 m, etc., pero sin superar los 1000 m.
El desarrollo de la VMA se logra finalmente con un trabajo en pendiente del 6 al 10%, con repeticiones de 30 s, 45 s, 1’, 2’, efectuando la recuperación al volver a bajar para regresar al punto de salida.
Entre 2 sesiones de este tipo habrá que respetar un mínimo de 48 h de descanso. El resto de los entrenamientos consistirán en footings de 45’ a 1 h, y de vez en cuando en una salida más larga (1,30 h) de resistencia sobre un terreno llano u ondulado.


2. La preparación específica

La preparación específica se realiza en un periodo de 4 a 12 semanas, en función de la distancia recorrida en la competición.
Por ejemplo: 4 semanas para una prueba de 10 km, y hasta 10-12 semanas para carreras de muy larga duración.
En esta fase, la velocidad, el suelo, el relieve, etc., deberán ser lo más parecidos posible a las condiciones que encontrarás en la carrera.
De este modo, en las sesiones deberás acostumbrarte a correr no a la velocidad más rápida posible, sino al ritmo al que correrás durante tu competición, porque "somos buenos en el ritmo al que nos entrenamos".


3. Los ciclos de entrenamiento

Durante los periodos de preparación general o específica, deberás respetar unas fases de "descanso relativo". Es decir, deberás imponerte un ritmo de 3 semanas (e incluso de 2 semanas en el caso de los principiantes) de entrenamiento progresivo, seguidas de una semana más ligera (en la que disminuiremos el número de entrenamientos semanales y nos limitaremos a realizar simples footings). Gracias a esta gestión lograrás no caer en la trampa del sobreentrenamiento, de las lesiones, y también de la saturación o de la falta de motivación.
De este modo estarás perfectamente preparado para enfrentarte a todos los retos que te plantees. Solo te faltará conseguir un material adaptado a tu práctica (asfalto o naturaleza), que será tu mejor aliado a lo largo de toda la temporada.


Artículo redactado por Philippe PROPAGE, entrenador internacional

domingo, 4 de enero de 2015

Decálogo de recomendaciones para cuidar tus pies


El ilustre Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana ha creado un decálogo con recomendaciones podológicas básicas que ayudaran a minimizar los riesgos y conseguir un resultado lo más satisfactorio posible en carreras de larga distancia. Presta atención a esta serie de consejos.

1. Para prevenir los hematomas en las uñas, éstas deben cortarse unos días antes de la carrera para evitar al máximo que se produzca un exceso de presión y la zapatilla debe ser un 1cm más larga que el primer y segundo dedo. Los que tengan tendencia a producir uñas encarnadas o hematomas deben acudir al podólogo previamente para aplicar el tratamiento adecuado.
2. Para prevenir las ampollas deben utilizarse calcetines de algodón o calcetines técnicos para correr, además de proteger con vaselina las zonas de roce como son los dedos y talones.
3. No debe estrenarse zapatillas ni calcetines el día del maratón, los materiales necesitan un tiempo de adaptación.
4. El acordonado correcto de las zapatillas permite que haya una mejor sujeción y mejora el rendimiento durante la pisada.
5. Es importante elegir una zapatilla adecuada a nuestras necesidades biomecánicas. A través de un estudio biomecánico el podólogo puede realizar un diagnóstico del comportamiento de los dos pies, que puede ser diferente, e indicar al corredor sobre los requerimientos específicos de las zapatillas que debe utilizar.
6. Las callosidades deben ser eliminadas adecuadamente por un profesional para mejorar el comportamiento de la piel frente a los impactos del suelo.
7. Hay que cuidar la hidratación de los pies porque de esta forma la piel estará más fuerte y podrán evitarse rozaduras y otras molestias
8. Después de la carrera es recomendable elevar las piernas para mejorar la descongestión venosa y la inflamación.
9. En este momento es importante realizar una exploración minuciosa de los pies por si se hubiera producido algún daño que requiriera la atención de un profesional, antes de que pueda agravarse.
10. Se aconseja realizar baños de agua fría durante las 24 horas posteriores a la carrera para reducir la inflamación y mejorar el descanso.